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TRAVESIA OLIVEROS - ROSARIO

TRAVESIA OLIVEROS - ROSARIO

Integrantes: Vanesa - Pablo Polo
- Pablo DelKayak

Distancia: 93 Km

RECORRIDO
 

FOTOGRAFIAS DE ESTA TRAVESÍA  

RELATO
 

Días previos …

Esta traves√≠a naci√≥ por el deseo de nuestro compa√Īero de traves√≠as Pablo del Kayak de querer traer por agua su bote Axial desde Oliveros hasta Rosario para venderlo, el comentario fue hace unas semanas entre mate y mate en el r√≠o y solo quedo en eso.

Era el miércoles previo al fin de semana largo de noviembre y no teníamos muy definido donde ir y teniendo en cuenta que empezaron los días calurosos y remar al medio día es agobiante y cansador cuando no hay programa definido. Así que ...

¬ŅY si le preguntamos a DelKayak si quiere traer el bote este finde largo desde Oliveros? As√≠ que para despejar dudas y comenzar a organizar lo llamamos y la respuesta fue: ¬°¬°¬° Es una idea sensacional !!!

Pablo Polo en una tarde armó tres derroteros opcionales,con sus paradas respectivas y lugares de campamentos tentaticvos. Siempre queríamos remar hacia el Norte de la isla Isla de los Pájaros y El Encanto, pero por una cosa o por la otra siempre se nos complicaba.  En esta travesía pasaríamos por hermosos arroyos para poder acampar muy cerca de estas islas.

No ser√≠a una traves√≠a como las dem√°s, ya que lo preparativos comenzar√≠an a ultimo momento del viernes para salir el s√°bado a primera hora de la ma√Īana. Los dos Pablos coordinaron y se encontrar√≠an a las 18hs para llevar los botes hasta Oliveros adem√°s del equipo, la comida y el agua que fueron unos 34 litros en total (3 litros por persona por dia y algo m√°s), la resultante del peso extra del verano. En caso de no alcanzar decidimos tomar y hervir directamente del Paran√°. Todo este movimiento de equipos termin√≥ a las 22hs.

D√≠a 1 ‚Äď 26 de Noviembre

Madrugamos, nuestro medio de transporte contratado llegó puntualmente  a las 6.45hs, ya había pasado por casa de DelKayak. El día era maravilloso, había un sol radiante y ninguna nube en el cielo lo que predecía una tremenda y calurosa jornada.

El pronóstico incluía para el finde bueno y soleado, algunas lluvias y chaparrones y un poco de viento que no nos impidió seguir con nuestro planes rumbo a Oliveros. Las cartas estaban tiradas.

Llegamos y comenzamos la ardua tarea de llevar los botes m√°s todo el equipo a la bajada m√°s cercana distante a unos 300 metros de la barranca. Fueron necesarios unos cuantos viajes. El Carcara√Ī√° venia con corriente pero tranquilo y por debajo de su nivel normal. As√≠ que al llegar pudimos comprobar que el barro cubr√≠a las zonas bajas y que emanaba un pestilente olor metanoso al pisar por segunda vez en el mismo lugar. En la barranca de enfrente pod√≠amos distinguir claramente una barcaza incrustada a causa de una violenta creciente a√Īos anteriores. Ordenamos todo y tocamos agua a las 9.30 hs.






El paisaje era muy variable, de pronto uno ten√≠a de una margen del r√≠o un lugar bonito para parar bajo un enorme sauce, de pronto esta frente a un murall√≥n de m√°s de 15 metros de alto o pasa por debajo de una galer√≠a formada por las ra√≠ces al descubierto de alg√ļn longevo eucalipto.Ahora se entiende porque es tan peligroso este r√≠o cuando crece. Como esta bastante mas bajo que su nivel actual, se pueden observar en sus barrancas unas formaciones cavernosas que sobresalen formando verdaderas trampas para qui√©n se aventura a nadar, ya que cuando esta cubierto de agua no se ve el peligro. Tambi√©n pudimos notar enormes eucaliptos ca√≠dos y zonas bajas donde hay peque√Īas correderas que hacen el remos m√°s entretenido.



Seguimos camino y pasamos el primer puente, el de Oliveros, a los costados, los √°rboles con enredaderas pr√°cticamente cubri√©ndolos y adornados con las bollas de colores de los mojarreros que su due√Īos nunca pudieron desenredar. El calor se pon√≠a duro y cada tanto par√°bamos bajo la sombra de la misma barranca a tomar agua y a mojarnos un poco. Pasa soportar el calor usamos la conocida T√©cnica de la remera mojada que consiste simplemente en sacarse la remera, mojarla con agua del r√≠o y volver a ponersela, as√≠ por el conocido efecto de la evaporaci√≥n se mantienen frescos nuestros cuerpos y a la vez protegidos de los rayos del sol.

Una de la cosas que pudimos observar eran las incre√≠bles telas de ara√Īas comunitarias, metros cuadrados de¬† tela enredadas en los √°rboles de las orillas. DelKayak y Polo siguieron, Vanesa se qued√≥ sacando unos fotos, y sin darse cuenta se acerc√≥ tanto que casi queda enredada haci√©ndole compa√Ī√≠a a los ar√°cnidos que se encontraban durmiendo pl√°cidamente bajo la sombra de un tronco que estaba en el r√≠o.



Comenzamos a ver  a nuestra izquierda unas casas fabulosas, luego de una curva cerrada, aparecieron las restantes, los parquizados llegaban hasta el agua, el pasto cortado, las flores a pleno, gente descansando, pescando y mirando como tres locos con una temperatura terrible andábamos campantes kayakeando.


¬†Llegamos al segundo puente, el de Maciel, pasamos por Carcaraes, complejo de caba√Īas, hotel de campo, parrillas, un casa en un √°rbol y hasta una tirolesa cruzando el r√≠o!




Sab√≠amos que solo faltaban unas vueltas y lleg√°bamos a la desembocadura del Carcara√Ī√° en el R√≠o Coronda. El paisaje iba cambiando, empezaron a descender las barracas, de empezaron ¬†a ver los desperdicios arrojados y acumulados, la corriente era cada vez menor. Una notable detalle de este r√≠o es que est√° repleto de Eucaliptos obviamente plantados y tra√≠dos de otro continente. En sus altitudes se notaban centenares de nidos de loros con los chillidos de sus verdes habitantes.




Divisamos la salida que estaba enmarcada con unas gr√ļas enormes, algunas guarder√≠as de lanchas y al final a la izquierda el Camping de Puerto Gaboto.



¬†Era un enorme basurero flotante, entre las botellas, los aerosoles, ramas, pa√Īales, bolsas y dem√°s desperdicios que no sabemos la raz√≥n se juntaban all√≠ como una gran isla. El olor era nauseabundo, pasamos muy despacio para ni siquiera nos salpicara el agua.



El cruce del r√≠o Coronda fue r√°pido, ten√≠a bastante corriente. Frente a la otra costa divisamos una playita y decidimos descansar un rato antes de emprender la b√ļsqueda de alg√ļn lugar para almorzar. El sol nos dio una tregua y se escondi√≥ por unos minutos detr√°s de unas nubes que aparecieron. Comimos unos cereales y tomamos agua. Nos refrescamos hasta que nos dio fr√≠o, una sensaci√≥n incre√≠ble cuando el calor aprieta.





Seguimos camino hacia el Norte y entramos al Riacho Paranacito, aunque todos lo conocen como Los Terneros (nombre que tiene unos kilómetros mas arriba cuando se bifurca, para desembocar luego en el Paraná de los Reyes)  en busca de un lugar fresco y con sombra para almorzar. Los Timboes siempre nos dan alegrías, en esta oportunidad ya con todas sus hojas nos regalaron una sobra fresca y tupida donde descanzar.










Almorzamos, tomamos unos mates y cuando estábamos prestos a seguir camino llego la gente de la Prefectura que luego de hacernos las preguntas de rutina, nos pidió los datos y nos dejo un teléfono de contacto por cualquier emergencia (Prefectura Puerto Gaboto). Nos volvimos hacia el Coronda para bajar apenas 1 Km. hasta la primer boca.

Las Ca√Īitas, que como su nombre lo indica, decoran sus costas Chilcas, Alisos j√≥venes y algunas especies de ca√Īas. Este es un arroyo de curvas y contra curvas, en esta primera parte sin tantos √°rboles, algunos Timboes, Sauces y Ceibos se arraigan en las orillas. Las flores le dan otro color ya que el sol del atardecer las ilumina. Ac√° no se ven tantas lanchas como en el Riacho Los Terneros, pero hay que ir con cuidado.






Llegamos a una bifurcaci√≥n y como est√°bamos en duda, Polo controlo el rumbo y cual era el camino a seguir. Deb√≠amos tomar el Arroyo Bellaco que desviaba para el Este y desembocaba en el Paran√° de los Reyes. Si bien las Ca√Īitas tambi√©n desembocan en el Paran√° de los Reyes lo hace unos cuantos kil√≥metros mas arriba.




Pasamos frente a la entrada de la laguna lo que nos dejaba tranquilos que ven√≠amos por buen camino. Comenzaron unos paisajes incre√≠bles que se ve√≠a aumentada su belleza por el sol del atardecer. Los sauces en galer√≠a, las aguas calmas, y el chapoteo de alg√ļn pez cazando eran los sonidos de fondo. Escuchamos a la distancia un lancha con lo cual significaba que la salida estaba cerca.




Los lugares para acampar eran uno m√°s lindo que otro, pero nos definimos por una punta que estaba a unos 500 metros de la desembocadura del A. Bellaco en el Paran√° de los Reyes llamada por los lugare√Īos La Horqueta El lugar con una vista imponente al r√≠o, alto y fresco. Lastima la t√≠pica postal dejada por los lancheros pescadores, botellas rotas, latas quemadas, bolsas tiradas, cartuchos de escopetas y lo m√°s penoso fue ver como hab√≠an incendiado un hermoso ceibo y como hab√≠an afilados sus machetes en los Timboes, cuyas cicatrices aun abiertas nos mostraban que el ataque hab√≠a sido reciente.

Mientras los Pablos buscaban le√Īa, Vanesa armaba las carpas, ya que en poco tiempo el sol bajar√≠a y no se ver√≠a nada, m√°s que las estrellas (no hab√≠a luna). Con todo el campamento armado Polo alertado por los coletazos de los peces se dispuso a pescar, pero nada pico. Fue hora entonces de armar la cena: la infaltable cajita y una tapa de asado y un matambrito de cerdo.


Estábamos tan cansados por los 42 Km. remados y el sol implacable que decidimos dar por terminado el día e irnos a descansar.

D√≠a 2 ‚Äď 27 de Noviembre

Los primeros en levantarse fueron los Pablos que armaron un fuego, aunque les costó un poco por el viento Norte que soplaba fuerte. Por primera vez remaríamos con viento a favor! Desayunamos, fuimos a sacar unas fotos y despacio y tranquilos comenzamos a ordenar el campamento.









Nuestro destino ser√≠a la Isla del Encanto, si bien en distancia de remada eran solo unos 20, lo quer√≠amos hacer tranquilos y disfrutando del paisaje as√≠ que a media ma√Īana salimos, el viento persistente del Norte nos ayudar√≠a mas adelante. Tomamos por el Arroyo la Brava, seg√ļn el dato de un puestero que nos visito junto a sus perros esta ma√Īana por el campamento donde tambi√©n nos confirmo que la isla donde est√°bamos acampando se llamada Ubajayes. Entrando por ese arroyo Vanesa divisa una boya colgando de un √°rbol la cual intenta descolgar con su pala. Durante unos kil√≥metros con una corriente tranquila y una paz incre√≠blemente hermosa, donde solo se escuchaban los p√°jaros y nuestros chapuzones, ya que el d√≠a, si bien estaba ventoso, era bien caluroso. Pudimos apreciar una gran cantidad de Cuacos que a nuestro paso volaban de orilla a orilla.






Seguimos camino hasta la desembocadura y nos dejó con la boca abierta ya que en ese lugar el río tiene un ancho de 4 kilometros y medio, unas 43 cuadras!!! de costa a costa. Los eucaliptos, allá a lo lejos,  se veían diminutos. La Isla de Los Pájaros estaba al sureste y El Correntoso enfrente. Definimos que iríamos a la playa que divisábamos a lo lejos, un banco de arena enorme en la Isla de los Pájaros, la boya marcaba el Km. 473.9, en 15 minutos cruzamos esa cancha enorme que de solo pensar en barrenar una sudestada allí nos hizo largar una carcajada de puro nervio.



Llegamos y el paisaje era increíble, parecía otro mundo, sacada de una historia de náufragos perdidos. Bien en la punta de la isla, un grupo incontado de gaviotas, gaviotines, garzas, un par de gansos entre otras aves  nos hicieron entender del porque del nombre de la isla.










Estuvimos un buen rato caminando esa extensión de arena y deleitándonos con su belleza. Seguimos remo por el Arroyo que separa la Isla de los Pájaros y la Isla Deseada. Un frente de tormenta proveniente del Oeste nos hizo apurar un poco la remada hasta el próximo lugar de campamento. Con la altura actual del Paraná. ambas márgenes de las islas eran relativamente altos pero prácticamente inaccesibles por las enredaderas que habían invadido cuanta planta crecía a mas de 1 metro de altura. Otros eran demasiado bajos y cubiertos con camalotales. Solo vimos 2 lanchas en el transcurso de todo el arroyo , que coincidía con la cantidad de lugares aptos para parar.


Comimos algo sobre los botes haciendo un poco de camalote ya que la corriente lo permit√≠a. Llegamos a la desembocadura donde comenzaron a aparecer las chatas. Lamentablemente fue imposible parar sobre la Isla El Encanto, nuestro lugar tentativo para hacer el 2do campamento se vio comprometido, como hab√≠amos visto la vegetaci√≥n que llegaba al agua y no encontramos demasiados lugares de este lado. Por otra parte la el mal tiempo era inminente y quer√≠amos seguir teniendo a la vista su avance. Cruzamos con ojo se √°guila buscando la zona mas apropiada y decidimos parar en que parec√≠a ser el para√≠so de la le√Īa. Subimos los botes r√°pidamente ya que un remolcador paso a velocidad levantando olas que nada ten√≠an que envidiarles a las de la playa del mar. A la media hora volvi√≥ haciendo alarde de su fuerza empujando unas chatas de unos 200 metros de largo!!. Este continuo paso, d√≠a tras d√≠a, va comiendo paulatinamente la costa acelerando el proceso de erosion que normalmente provocar√≠a el r√≠o sobre las islas.

Calculando sobre el mapa donde estábamos, llegamos a la conclusión que estábamos frente a Oliveros! Gracioso no? Tanto remar y seguimos en Oliveros!
No nos molestamos en juntar le√Īa porque hab√≠a por todos lados, esta claro que cuando la tormentas pegan de este lago con toda su violencia las ramas sueltas bajan estrepitosamente haciendo mont√≠culos de le√Īa apiladas unas con otras. En realidad est√°bamos un poco preocupados ya que aqu√≠ no hab√≠a demasiado reparo en caso de que los vientos se compliquen pero no hab√≠a tiempo para buscar un mejor lugar, Deber√≠amos aguantar all√≠ hasta la ma√Īana siguiente.

Como el frente de tormenta era cada vez mas pronunciada, armamos las carpas con todas las precauciones del caso. Pusimos el toldo de supervivencia por si llovía y terminamos de ordenar el campamento.

Entre la humedad y el calor nos hizo¬†decidirnos en¬† darnos un buen ba√Īo reparador con el agua fresquita del r√≠o.¬† Nos sentamos a charlar, a tomar unos mates y a comer algo.




Temprano empezamos a armar la cena con, todav√≠a la luz del d√≠a. Los mosquitos estaban terribles, no nos daban tregua, no hab√≠a nada de aire, estaba pesado y la noche se comenzaba a iluminarse con los rel√°mpagos a los lejos. Cenamos y nos fuimos a descansar previa masacre de mosquitos dentro de las carpas. Pablo B ten√≠a una ara√Īa de mascota que com√≠a sus v√≠ctimas, esto es una simbiosis!!

D√≠a 3 ‚Äď 28 de Noviembre

A las 4 de la ma√Īana comenz√≥ el viento Oeste, que cuando vimos que no pasaba a mayores seguimos durmiendo hasta que nos despertaron las primeras gotas a las 6 de la ma√Īana, dur√≥ lo que duran dos hielos en un whisky on de Rock dir√≠a Sabina. Cuando nos levantamos a las 7.30 hs ya hab√≠a pasado la lluvia, pero quedaba un viento sostenido del Sur Oeste que armaba tremendas olas. Desayunamos unos mates con galletitas y viendo que se venia desde el Oeste unas nubes poco amistosas, nos apuramos un poco el desarme del campamento. Sacamos algunas fotos del lugar, no nos pudimos adentrar demasiado porque los pastos ya estaban bastantes altos.










Bajamos los botes y emprendimos el regreso. Habremos remado unos 2 Km. y el viento se puso mas fuerte, es que justo en ese lugar no hay reparo de las islas y el viento nos pegaba de lleno. La decisión fue unánime, esperaríamos a que baje un poco la fuerza y seguiríamos camino.

El Paraná por estas latitudes de  torna de considerables dimensiones y luego se estrecha a menos de 1 kilometro haciendo una muy importante corriente. En ambas márgenes hay ancladas las famosas chatas que tienen unos cuantos metros de alto, con lo cual las olas que forma el viento rebotan contra el paredón metálico y generan una especie de reflujo inverso que sumado al viento y olas en contra se torna un poco complicado el avance. Así que paramos donde había un rancho, y sus moradores amablemente nos invitaron al fuego pero preferimos quedarnos cerca de la costa para que apenas amainara seguiríamos camino. Nos cubrimos con el toldo de supervivencia  sentados en el aislante detrás de una gran cortadera, lastima no haber sacado una foto de ese momento. Empezó a llover, el viento seguía Suroeste, solo nos restaba esperar.

Habrán pasado unos 45 minutos y la cosa cambio, ya no había tanto viento con lo cual el río estaba más calmado, emprendimos el regreso. Fuimos pasando una a una las chatas las cuales nunca las tuvimos tan cerca, la poca costa que queda descubierta esta aduanada por las enredaderas como en casi todas las islas que hemos pasado. Decidimos cruzar al banco para estar a total reparo en caso de que el viento recobre la fuerza. Todo ok, todos bién, seguimos adelante ...


Desembocamos frente al Paso Bella Vista, a los pocos metros estaba la entrada a la Boca del Bobo, de allí en adelante era como estar en casa de nuevo. Encaramos por el medio del canal para aprovechar la corriente y fuimos pasando uno  a uno los barcos anclados esperando turno para la carga o descarga en el Puerto.





Paramos un minuto y sobre los botes nos sacamos los pilotines, porque lejos de seguir lloviendo a lo lejos divisamos que comenzaba a despejar y a salir el sol, hab√≠a levantado viendo Sur!. Las √ļltimas nubes de la tormenta estar√≠an pasando sobre nosotros en una hora aproximadamente. Ya est√°bamos en la punta Norte de la isla de Pele.


Llegamos así a Puerto General San Martín, luego San Lorenzo, El campo de la Gloria y ya se divisaba a lo lejos el Puente. Definimos que bajaríamos a descansar y a comer lo que quedaba a penas pasando Punta Armado.



El lugar donde unos meses atr√°s hab√≠amos estrenado nuestra olla fue el lugar perfecto para la parada, hab√≠a playa, sombra y bastante le√Īa.
Armamos el toldo porque aunque pareciera gracioso sali√≥ el sol con todas sus fuerzas, nos cocinamos. Hicimos unos fideos con salsa y una cajita de vegetales, acompa√Īadas por un queso que hizo las veces de picada.

Eran recién las 14 hs y todo un día por disfrutar! Tuvimos que espantar a un grupete de chanchos que vinieron a husmear atraídos por los olores de nuestros manjares. pero claramente no teníamos intensión de compartirles nuestro almuerzo.

Nos refrescamos en el agua, tomamos unos mates y decidimos que volver√≠amos temprano a nuestros hogares. As√≠ que siendo las 17.30 emprendimos el regreso luego de remar 93 km en tres d√≠as en los que hubo sol y un calor incre√≠ble, paso una tormenta de¬†viento, otra con lluvia, los mosquitos estuvieron fatales , volvi√≥ la tormenta de viento y agua y por √ļltimo cerramos con un maravilloso d√≠a de sol. Que mas podemos pedir? Nada! Absolutamente nada! .



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